Teatro Guimerá (II)

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    Ángel Pío Juan Rafael Guimerá Jorge (Santa Cruz de Tenerife, 6 de mayo de 1845 – † Barcelona, 18 de julio de 1924) fue un escritor, poeta y dramaturgo español.

    Su extensa obra, notable por unir a una apariencia romántica los elementos principales del realismo, lo hizo uno de los máximos exponentes de la Renaixença o “resurgimiento” de las letras catalanas a finales del siglo XIX.

    Guimerá, canario de nacimiento, era hijo de padre catalán, Agustí Guimerá Fonts, y de madre canaria, Margarita Jorge Castellano. Nació en la que entonces se llamaba Calle Canales y que actualmente lleva su nombre en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Fue bautizado el 10 de mayo de 1845 en la Parroquia Matriz de la Concepción. Tras la muerte de su padre se trasladó a vivir con su tío a Cataluña, residiendo en Barcelona desde los nueve años de edad, y recibiendo una formación eminentemente catalana. Viviría a partir de entonces entre la ciudad condal y la pequeña población tarraconense de El Vendrell, en la que solía refugiarse en sus tiempos libres

    Si bien Guimerá inició su carrera literaria en la poesía y llegó a ser uno de los grandes poetas catalanes, fue su talento como dramaturgo el que le granjearía fama y proyección internacionales. Se dedicó al teatro después de haber obtenido el título de Mestre en Gai Saber al ganar sus terceros Juegos Florales en 1877. Sus dramas en verso Gal·la Placídia (1879), Judith de Welp (1883), Mar i cel (“Mar y cielo”, 1888) y Rei i monjo (“Rey y monje”, 1890), convirtieron a Guimerá en el dramaturgo en lengua catalana más importante de su generación, en especial Mar i cel, que cosechó desde el mismo instante de su estreno un clamoroso éxito de crítica y público. En 1889 fue homenajeado con la presidencia de los Juegos Florales.

    Durante toda su vida fue un defensor de la cultura y la lengua catalana, incluso fue enterrado envuelto en una señera (bandera de Cataluña).

    Maria Rosa (1894) fue una de sus obras maestras, tras la cual se sucedieron otros estrenos tan notables como La festa del blat (“La fiesta del trigo”, 1896) y Terra baixa (“Tierra baja”, 1897), la cual fue un gran éxito en Cataluña, lo que propició su inmediata traducción al español, a cargo de José de Echegaray, y a trece lenguas europeas más. En 1903, Eugen d’Albert estrenó en Praga su ópera Tiefland, con libreto de R. Lothar, basada en este drama, que contribuyó a hacerla más conocida. Sobre el mismo drama, en 1907 se estrenó la ópera de Ferdinand Le Borne La catalane.

    Debido al éxito de sus dramas, fue uno de los autores más llevados al cine a principios del siglo XX, cuando se rodaron en español “Tierra baja” (1907), “María Rosa” (1908), “Mar y cielo” (1910) y “La reina joven” (1916). Terra baixa dio pie a películas mudas en Argentina, Estados Unidos y Alemania, donde en 1940 Leni Riefensthal dirigió Tiefland, notable película estrenada en 1953.

    Otras piezas notables del dramaturgo son la comedia La Baldirona (1892) y el drama La filla del mar (“La hija del mar”) (1900), también convertida en ópera por Eugen d’Albert (Liebesketten, 1912), además de ser el autor de La Santa Espina som i serem gent catalana, junto con el musico Enric Morera, sardana que se convertiria en himno tradicional catalán.

    En 1904, la Academia Sueca previó concederle el Premio Nobel de Literatura, en el primer premio conjunto: junto a él, también era galardonado el poeta provenzal Frédéric Mistral. Se premiaba de esta forma a dos autores paradigmáticos del renacimiento literario casi simultáneo de dos lenguas latinas con una parte de su historia común: el catalán y el provenzal. No obstante, presiones desde el gobierno español,[cita requerida] que consideraban poco conveniente premiar un autor catalán, (que, además, había tenido un relevante papel político en Cataluña), impidieron que el proyecto de la Academia se llevara a cabo. En lugar de Guimerá, fue propuesto José de Echegaray que, aparte de su obra propia, había traducido al castellano algunas obras de Guimerá. Así, el Premio Nobel fue finalmente concedido al curioso tándem Echegaray-Mistral, autores que nada tenían que ver entre sí.

    En su honor, el principal teatro de Santa Cruz de Tenerife lleva su nombre (Teatro Guimerá), dicho teatro es además el más antiguo de las Islas Canarias.1 También fue nombrado hijo adoptivo de Barcelona.

    Su muerte se produjo en Barcelona, el 18 de julio de 1924, y tuvo un entierro multitudinario en el Cementerio de Montjuic.

     

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